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sábado, 19 de diciembre de 2015

Bailando sobre el volcán en Berlín

Al fin logré sacar un ratito para acercarme a la exposición del Ephraim Palais "Tanz auf dem Vulkan" (Bailando sobre el volcán) con subtítulo "Das Berlin der Zwanziger Jahre im Spiegel der Künste" (El Berlín de los años veinte reflejado en las artes).

No puedo más que recomendaros encarecidamente que vayáis a visitar esta maravillosa muestra.

Paul Grunwaldt, Varieté, 1925 © Stadtmuseum Berlin | Foto: Michael Setzpfandt

La leyenda de los Dorados años 20 nunca abandonará Berlín, al menos así lo espero. Sí es verdad que algunos de los antiguos cabarets de Berlin y su flair han vuelto a revivir, con locales reabiertos, espectáculos y musicales con esa temática (lo sabrás y verás todo en mi tour "Berlín: Sexo, drogras y Charlestón"). Pero lo cierto es que a veces echo de menos que se preste un poco más de atención a una época determinante en la historia y el presente de esta ciudad.
Por suerte, hasta el 31 de enero del 2016 los interesados en tan intensa era, podrán disfrutar de una magnífica exposición en el Museo Ephraim Palais, titulada "Tanz auf dem Vulkan"
 

domingo, 9 de febrero de 2014

Luna Park

En la orilla este del lago Halensee, allá donde termina la imponente Kurfürstendamm, estuvo situado entre 1909 y 1933 el mayor parque de atracciones de toda Europa: el Luna Park.

A principios del siglo XX existía en esa zona una casa de huéspedes llamada “La Terraza en Halensee”, un lugar de recreo decorado con arquitectura al estilo oriental que contaba con una zona pública para bañarse. Un paraje excepcional para que los domingueros que venían de un paseo por Grunewald pudieran relajarse y refrescarse un ratito. Ya entonces el espacio contaba con un tobogán de agua y algunos puestos de venta.

En 1909 el hotel fue adquirido por el restaurador August Aschinger y el chef del Hotel Kempinski, Bernd Hoffman, encargados de llevar a cabo una espectacular reforma del solar hasta convertirlo en un parque de atracciones. Para ello se inspiraron en el Coney Island de Nueva York y lo dotaron de las atracciones típicas de la época. El tobogán fue ampliado para terminar en el lago, se construyó una montaña rusa, también una “Rueda del Diablo”, un Cakewalk, columpios giratorios, así como la primera piscina de oleaje artificial de la historia. Una de las atracciones más famosas era, no obstante, la escalera temblorosa (Shimmy-Treppe), la que, con más o menos destreza, atravesaban los más audaces no sin antes llevarse un buen soplo de aire.

Como Joseph Roth describía en uno de sus artículos extraído del libro “Crónicas Berlinesas”: La diversión se torna aquí insensata, la absurdidad hiperbólica, la juerga agotadora e inofensiva a un tiempo. Hay máquinas infernales que, más que despertar la alegría, provocan un sudor amargo: un disparate piramidal que trata de superar su propia cumbre. La diversión poco exigente se convierte en caricatura de si misma. ¿No es curioso que alguien que desea pasarlo bien decida subir por la escalera insegura al escenario de una banda de Jazz, se quede torpemente en el medio, no pueda subir ni bajar y, en lugar de reírse de él, se convierta en el hazmerreír de la gente?


Para los ratos de tranquilidad y para los menos osados, el parque contaba con teatros y varios escenarios donde las bandas de Jazz amenizaban el festín o donde se escenificaban cabarets, también se celebraban concurso de baile y combates de boxeo. Y cada noche terminaba con fuegos artificiales.

El éxito del Luna Park fue rápido ya en sus primeros años de existencia alcanzó a recibir a 50.000 personas al día. Tuvo que ser clausurado durante los años de la Primera Guerra Mundial. La inflación que aconteció tras la Gran Guerra a principios de los Años 20 hizo mermar su gloria y no fue hasta 1928, cuando se realizaron varias reformas, cuando volvió a ser relanzado, para caer de nuevo en desgracia al llegar el Crack del 29.

En 1935, con miras a la celebración de las Olimpiadas en Berlín, fue completamente demolido por los nazis que lo consideraban una monstruosidad occidental. Hoy en día la zona es atravesada por una autovía.  

sábado, 14 de septiembre de 2013

Alabama Song: la historia de una canción

Alabama Song es el tema más conocido de la Ópera de tres actos de Bertolt Brecht y Kurt Weill „Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny“ (Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny).

Alabama Song apareció por primera vez en una colección de cinco poemas publicados por Bertolt Brecht en 1927, llamada „Die Hauspostille“. Fue escrita en inglés e interpretada por él con su propia música por escenarios de todo Berlín. Pronto se le acercó el que sería en un futuro cercano un gran colaborador, el compositor clásico Kurt Weill, quien estaba impresionado por la poesía de Brecht y que quería ampliar sus posibilidades componiendo música para sus textos con la intención de potenciar así el dramatismo y la sátira que contenían. 

La canción fue acompañada a partir de entonces por la música de Weill y presentada al público en el Festival de Baden-Baden de 1927 bajo el nombre “Songspiel Mahagonny”, siendo Lotte Lenya (esposa de Weill) la que cantara la voz principal. La recepción de la obra por parte del público fue muy controvertida, abucheándola y aplaudiéndola a partes iguales. 

Al regresar a Berlín, Brecht y Weill se pusieron a trabajar en una versión ampliada de Mahagonny, teniendo que aplazar este trabajo para poder terminar la aclamada Ópera de los Tres Centavos (Die Dreigrosschenoper).

Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny fue puesta en escena por primera vez en Lepzig allá por 1930, con la Alabama Song interpretada por el personajes de Jenny y sus compañeras prostitutas. La canción siempre fue cantada en inglés aunque el resto de la ópera es toda en alemán originalmente.
Aún no siendo parte del elenco de actores en la producción de Leipzig, Lotte Lenya grabó la canción para el sello Ultraphon en 1930. 

De hecho, Lotte Lenya continuó interpretando esta canción a lo largo de toda su carrera. Esta que podéis ver es una versión de 1958. 




Casi tanto como la contemporánea „ Die Morität von Mackie Messer (‘Mack The Knife’), Alabama Song ha pasado a ser un clásico, grabado e interpretado cientos de veces por muy diversos artistas, entre ellos, The Doors, Marianne Faithful, Nina Hagen e incluso la inigualable Bette Midler

Aquí tenéis una versión muy especial de un cantante que vivió en Berlín en los 70 y que en 1978 hizo su propia interpretación de Alabama Song el siempre sorprendente David Bowie. 


jueves, 15 de agosto de 2013

Cabaret - El Musical


No pierdan la ocasión de ver este gran musical si están por Berlín este verano. Hasta el 1 de septiembre de 2013 tienen la posibilidad de disfrutar de un gran despliegue de ingenio, elegancia y calidad interpretativa y escénica en el Tipi am Kanzelarmt que vuelve a albergar, al fin, el musical Cabaret. Regresa a la ciudad que sirvió de inspiración a la historia que narra, ambientada en un Berlín de los años 30 justo antes del ascenso del nacionalsocialismo al poder. 

El musical no es una adaptación de la película. De hecho, la adaptación de la obra del escritor Christopher Isherwood "Adiós a Berlín" fue anterior a la aparición del film. Se trata, por tanto, de la producción teatral original que realizó Joe Masteroff a partir del guión de John van Druten I am a Camera (1951) que a su vez se basa en la novela de Isherwood. La première del musical tuvo lugar el 20 de noviembre de 1966 en el teatro Broadhurst de Broadway (NY).  
La música corrió a cargo de John Kander y las letras de las canciones a Fred Ebb. 



El show contiene más piezas musicales que la película así como más personajes y profundiza más en aspectos políticos y los problemas sociales de la época. 

Breve sinopsis

El escritor Clifford Bradshaw llega a Berlín en 1929 en busca de inspiración para una nueva novela. Al llegar alquila una habitación barata en la pensión de la Señorita Schneider y es invitado a celebrar por Ernst Ludwig, a quien ha conocido en el tren de llegada, el fin de año en el Kit Kat Klub, uno más de los cientos de templos del placer que hay en la metrópoli. Un despliegue de sátira y erotismo sorprende a  Bradshaw que queda rápidamente pasmado. El Maestro de Ceremonias guía a los presentes a mundos de hedonismo y crítica despiadada. Allí conocerá finalmente a Sally Bowles, la cantante y bailarina que determinará en gran parte sus vivencias en la ciudad. 
Berlín está sumida en el caos. La hiperinflación arrasa con todo. La extrema derecha se va haciendo progresivamente con el control. Todo está apunto de cambiar radicalmente y nadie parece vaticinarlo. Los cabarets están llenos de gentes que huyen de los problemas y buscan saciar su sed de entretenimiento mientras, en las calles, las convulsiones políticas y económicas aumentan la oleada de violencia.  
  




Con este punto de partida nos encontramos ante un espectáculo de más de dos horas y media de duración donde no falta detalle, ni grandes interpretaciones, ni buenas coreografías, ni grandes temas como el famoso "Maybe this time" que a más de uno hace saltar la lágrima. (El enlace es, no obstante, de nuestra queridísima Liza Minnelli).   

Mención especial merecen los músicos, una banda no solo muy profesional y de exquisita técnica sino también unos actores integrados completamente en el show que dan mucho juego durante todo el espectáculo. Lo hacen muy divertido. Y qué decir de las coristas, las KitKats, desinhibidas y provocativas en todo momento. El Maestro de Ceremonias, el conductor del show, la conciencia, el gran papel de la obra. Y Sally... la encarnación de la divina decadencia... Y, en general, todos los personajes que, cada uno en su papel, hacen brillantes interpretaciones. 


Éste debería ser un musical permanente en Berlín, como decíamos, la ciudad que inspiró aquella novela que dio lugar a esta obra. El testigo de una historia que a ratos es autobiográfica y que retrata muy bien el aire que se respiraba en aquellos años. Quizás el año que viene vuelva a los escenarios, ¡esperemos que así sea!

Si bien es cierto que para el visitante puede ser algo incómodo porque los diálogos son en alemán, la puesta en escena es tan deliciosa, es tal la calidad, que suple todo lo demás. Así como el lugar, El Tipi am Kanzleramt, una localización excelente. 

Eso sí, no es barato. Pero lo vale, LO VALE!


Cabaret en Tipi am Kanzleramt
Große Querallee
10557 Berlin
(entre la Cancillería y la Casa de las Culturas del Mundo)
Hasta el 1 de Septiembre de 2013
Tickets desde 44,50€ a 59,50€ (Solo el show)
Para ver fechas visitar:  www.tipi-am-kanzleramt.de
Teléfono de reservas : 030 39 06 65 50

Horario de apertura de la caja para compra de entradas:
De lunes a sábado: 12.00 - 18.30
Domingos y feriados: 15.00 - 17.30

domingo, 28 de abril de 2013

Berlinische Galerie

La Berlinische Galerie presenta al público en sus 4.600 metros cuadrados de superficie, con una exquisita iluminación y una cuidadosa organización de las obras, una vasta compilación de Artes Visuales como pintura, escultura, artes gráficas, así como de fotografía y arquitectura. 

Se trata de uno de los museos más jóvenes de la capital cuya colección abarca arte producido en Berlín desde 1870 hasta la actualidad con el foco puesto a un mismo tiempo en el arte local y en los reclamos internacionales. 

Fue fundada en 1975 como asociación e inaugurada como museo en su actual localización en 2004, un espacioso edificio industrial situado en el barrio de Kreuzberg. 





De entre lo mucho y de gran calidad que ofrece la Berlinische Galerie, nosotros queremos centrarnos en el enfoque de entre guerras, con una recopilación de obras que datan de entre 1918 y 1933. El Dadaísmo y la Nueva Objetividad son las corrientes más representadas en esta exposición, como también la Vanguardia del Este de Europa. 

Nos situamos en la primera planta donde se encuentra la exposición permanente. Sorprende como en el fácil recorrido por las diferentes salas se puede percibir muy bien el contexto histórico de cada corriente así como de cada obra. En el período que nos ocupa (salas 3, 5, 6, 8, 9 y 10) están claramente representados los horrores de la Gran Guerra que han quedado en la retina de muchos de los artistas, el hambre y la miseria de la postguerra, la ruptura con los convencionalismos impuestos por el Imperio, la revolución, el abandono al experimento de permisividad de los Dorados Años 20, la prostitución, la hiperinflación y el nacimiento de los nuevos ricos, la creciente pobreza, el afán por construir, la fuerte industrialización, etc. Todo aquello que fue marcando el pulso del país y de la metrópolis, tuvo cabida en las obras de estos autores.

Tras la I Guerra Mundial muchos fueron los artistas que sintieron la necesidad de romper drásticamente con todo lo anterior. Se terciaba para ellos un nuevo comienzo. El mundo se había reorganizado a su alrededor, el mapa geopolítico se había transformado y algunos países, como Alemania, se enfrentaron a cambios mucho más radicales que le hicieron tener que empezar de cero en muchos sentidos, además de cargar con una gran deuda por daños de guerra que condicionaría su desarrollo hasta mucho después.

Inmersos en este panorama, muchos artistas comprendieron que para poder construir una nueva sociedad debían trabajar conjuntamente los diferentes géneros artísticos (pintura, escultura, fotografía y arquitectura). El Novembergruppe (Grupo de Noviembre) se posicionó como una respuesta a la Revolución de Noviembre de finales de 1918. Jóvenes artistas revolucionarios de muy diversos estilos se juntaron formando este grupo, incluyendo a Arthur Segal, El Lissitzky, Rudolf Belling y Otto Bartning. Deseaban ganar influencia en las políticas del arte y demandaban la oportunidad de cooperar en proyectos en edificios públicos y en las asignaciones de espacios expositivos.
Los miembros de este grupo organizaron muchos eventos que trascendían la esfera de las Bellas Artes, como veladas de conciertos de música contemporánea y proyecciones de películas. (Traducción libre del texto de la BG).

En la Sala 3, bajo el título "La Reorientación de la Vanguardia, Arte tras la Primera Guerra Mundial a partir de 1918", se muestran obras de artistas pertenecientes a este grupo. De entre todas, una nos llamó especialmente la atención. Una suerte de cómic realizado en óleo sobre lienzo donde Arthur Segal cuenta la dramática historia de un pintor.

The Artist's Life on Earth "The Painter", 1921

En esta misma sala se presenta un proyecto arquitectónico en madera no llevado finalmente a cabo, obra de Otto Bartning, y ejemplo de arquitectura expresionista.

Modelo Iglesia en Estrella, 1922
Fuente: Berlinische Galerie

De El Lissitzky encontramos esta serie de litografías ya en la sala 8 dedicada al Constructivismo de los Años 20, con subtítulo "Berlín como eje entre el Este y el Oeste".


Título y descripción de la serie de litografías de
"El Lissitzky"
"El constructivismo implica que la obra de arte sea una construcción, que se articule como un edificio y se realice siguiendo métodos análogos". (Fuente: Todacultura.com) 

También en la Sala del Constructivismo descubrimos esta conocida obra de 1921 de Iwan Puni, "Músico Sintético"(Óleo sobre lienzo).

Fuente: Berlinische Galerie
Iwan Puni llegó a Berlín en 1920, donde tomó parte activa en la escena vanguardista. Ya en 1921 consiguió hacer una exposición individual en la Galería "Der Sturm" de Herwarth Waldens. Transformó toda la galería en una obra de arte e hizo que caminaran por la Kurfürstendamm  hombres-sandwich vestidos en un estilo cubista. 
Su obra "El Músico Sintético" que muestra una figura musical chaplinesca, en la que Puni aúna elementos realistas y cubistas, suscitó gran interés en la "Gran Exposición de Arte de Berlín" de 1922. 
Curiosamente, se dice que hasta en su estilo de vida se podía apreciar la influencia del maestro Picasso.  

En las salas destinadas a la Nueva Objetividad (9 y 10) se despliegan obras de los grandes autores de esta corriente que logra como ninguna otra expresar el ambiente que se respiraba en el Berlín de los Años 20. Otto Dix, Christian Schad, Rudolf Schlichter, Jeanne Mammen, George Grosz...



En la década de los 20 la democracia alemana seguía siendo política y socialmente inmadura. Después de la I GM muchos fueron los esfuerzos que se tuvieron que hacer para mantener la estabilidad de la República de Weimar. Durante esos años en Berlín un grupo de artistas desarrollaron un estilo que pronto se hizo llama "Nueva Objetividad". No estaban unidos por un manifiesto de ningún tipo pero orientaron su arte hacia el mundo visible. En este sentido dieron la espalda al carácter destructivo del Expresionismo y a la actitud anti-burguesa del Dadaísmo. Ellos dibujaban personas y cosas aisladas unas de otras en el espacio pictórico. Las composiciones resultantes eran sobrias, claramente construidas, objetivamente precisos retratos de personas en un fondo a menudo simbólicamente codificado. Este movimiento artístico con su interesante lenguaje formal representa un contraste con el fervoroso ánimo de la época.
De un modo similar, los fotógrafos de la Nueva Objetividad se basaban en un estricto y objetivo lenguaje. Su objetivo era representar objetos con su simplicidad y belleza inherentes. (Traducción libre del texto de la BG).

Allí encontramos por ejemplo esta famosa obra en óleo y témpera sobre lienzo de Otto Dix (de 226 x 120 cm). Der Dichter Iwar von Lücken
D El poeta Iwar von Lücken, 1926
Fuente: Berlinische Galerie

También nos topamos con una serie de retratos de la fotógrafa Marion (Anny Fuchs) que tuvo su estudio en Berlín ya en la década de los 30. Sin título. 




Y una peculiar visión de una "Escena callejera berlinesa" de 1921 del pintor Nikolaus Braun. Óleo sobre madera prensada. 

Fuente: Weimarart

En la sala dedicada al Dadaísmo (5) "Arte radical en la República de Weimar desde 1918", uno tiene que tomarse tiempo, sentarse y echar un vistazo alrededor. Descubrirá un entorno donde se disponen de forma caótica letras, dibujos, carteles, fotos y extrañas formas. Luego de leer un resumen del Manifiesto Dadaísta y pasar a admirar pieza por pieza, se entiende al final que... Dada no significa nada


El movimiento Dadaísta se desarrolla como una respuesta artística y política a la catástrofe de la I GM. Sus principales representantes en Berlín fueron Hannah Höch, Raoul Hausmann, John Heartfield, George Grosz y Johannes Baader. Los dadaístas adoptaron en sus obras una postura radical contra el nacionalismo y militarismo alemanes. Al mismo tiempo, se distanciaron sin lugar a dudas de la tradición cultural, por considerarla obsoleta. DADA descubrió nuevas formas de expresión artística que combinaban con propósitos didácticos. En sus imágenes así como en sus apariciones en escena, el shock y la provocación estaban destinados a estimular un autorreflexión en la sociedad.  
Collages, la creación de imágenes a partir de recortes de periódicos pegados en un nuevo soporte fue el medio primario de DADA. Los artistas podían utilizar esta forma para comentar de un modo irónico y mordaz lo absurdo que era el mundo durante la República de Weimar. Negaban la "creatividad del genio", la tradicional comprensión y aproximación burguesa del arte.  
Fue una actitud intelectual más que un estilo propiamente hablando lo que unió a DADA.
(Traducción libre del texto de la BG). 







En resumen, una visita altamente recomendada a este magnífico museo al que seguro volveremos! 

Fuentes: Página web de la Berlinische Galerie y traducciones de textos de la Exposición permanente. 

jueves, 4 de abril de 2013

Friedrich Hollaender: sus años en Berlín

Friedrich Hollaender 
Friedrich Hollaender es una de esas figuras de la esfera cultural del Berlin de la Era Weimar que destaca especialmente. Artista polifacético y de talento, exprimió al máximo su carrera de compositor creando multitud de obras para revistas, canciones populares, música para películas y letras de cabaret, entre otras muchas cosas. 


El famoso compositor Friedrich Hollaender, aunque criado en Berlín, nació en Londres el 18 de octubre de 1896. Friedrich creció rodeado de una excepcional familia de artistas. Su padre Victor era un afamado compositor de revistas, operetas y canciones populares que hoy en día continúa siendo reconocido por canciones como "Kirschen in Nachbars Garten" y "Schaukellied." Su madre, Rosa Perl, era cantante de variedades. También sus tíos, Gustav Hollaender, director del famoso Conservatorio Stern, y Felix Hollaender, escritor y dramaturgo, que escribió obras para el teatro de Max Reinhard. En ese contexto no fue raro que Hollaender comenzara a demostrar destreza con la música desde muy pequeño. 

Con doce años ingresó en la Musik Akademie para estudiar piano con Engelbert Humperdinck y mas adelante amplió sus conocimientos estudiando composición en el Conservatorio Stern. 



Algo que le fascinaba desde temprana edad era el cine. En aquellos años las películas era aún mudas y en las salas se proyectaban acompañadas de la música en vivo de un piano. Era un habitual del cinematógrafo de la calle Leibniz (Berlin), donde un día, por casualidad, decidió ofrecerse para acompañar la proyección. Su forma de enaltecer cada imagen, sabiendo qué melodía encajaba con cada una, qué detalle, qué expresividad, fue del gusto de todos y siempre le pedían que se quedara „un rato más“. 



En 1913 fundó junto a Heinz Barger la revista literaria „Die Neue Jungend“ (La Nueva Juventud). 



En su juventud viajó varias veces junto a sus padres. Visitó París donde quedó fascinado con los teatros y las puestas en escena que allí acontecían, en especial, con Sarah Bernhardt y con la famosa cantante Mistinguett. Más adelante viajaron a Nueva York donde su padre fue contratado para componer la música de la opereta „The Clairvoyant“. Allí pudo establecer contacto con figuras como Irving Berlin y Al Jolson. Lamentablemente a media visita tuvo que volver con urgencia a Berlín. Había estallado la „Gran Guerra“. 



Durante la I GM, con tan solo 18 años, sirvió en el ejército como director musical, entreteniendo a las tropas en el frente destinadas en Francia. 


Blandine Ebinger y Friedrich Hollaender

Poco después de la guerra, empezó su carrera en el teatro escribiendo música para producciones de Max Reinhardt y fue el compositor estable para "Schall und Rauch" ("Sonido y humo"), considerado el primer cabaret de la metrópolis. Su director, Hans von Wolzogen, tenía en mente fundar un cabaret político-literario para el que necesitaba variedad de artistas. Logró congregar a los que, más adelante, serían grandes figuras del kabarett alemán, todos artistas de renombre con los que colaboraría Hollaender como Kurt Tucholsky, Gussy Holl, Klabund, Walter Mehring, Joachim Ringelnatz, Mischa Spoliansky y Blandine Ebinger. Ésta última llegaría a ser pronto su mujer y musa. De hecho ya en 1919 compuso para ella su primer número de cabaret: „Tritt mir bloß nicht auf die Schuh“. 



Mas adelante trabajó también en otros cabarets literarios como el "Wilde Bühne" ("Escenario Salvaje") dirigido por Trude Hesterberg y en el "Größenwahn" ("Megalomania") dirigido por Rosa Valetti. 



Fue durante este prolífico período en el que Hollander alcanzó la fama y el reconocimiento por la serie "Canciones de una niña pobre" ("Lieder eines armen Mädchens"), escritas para su primera mujer, la cantante Blandine Ebinger. Para estos textos se basó en la obra de Else Lasker-Schüler, una de sus escritoras predilectas. 

Blandine Ebinger en el papel de la Niña Pobre

En los años siguientes continuó escribiendo incontables éxitos y una docena de revistas populares (a menudo junto a Rudolf Nelson y Marcellus Schiffer), incluyendo "Laterna Magica“, "Das bist Du!", "Bei uns um die Gedächtniskirche rum" y "Der rote Faden". 

Cartel de "Der rote Faden"

Escena de la revista "Das bist Du!"

En los „Dorados Años 20“ Hollander supo asimilar con gran maestría la música Jazz, esa que comenzó a llegar a Berlín con gran fuerza a cargo de bandas estadounidensess y a desatar pasiones en el público a ritmo de Charlestón y Fox-Trot. Tal es así que en 1927 llegó a estar al cargo de la dirección de la banda de Jazz Weintraub Syncopators, considerada la pionera en este estilo en Alemania. Un año después grabaron su primer disco. 

F. Hollaender dirigiendo a los "Weintraub Syncopators"



Su carrera en el cine comenzó en 1926 al componer la música de la película „Kreuzzug des Weibes“ (La Cruzada de las Esposas), de Martin Berger. Pero es en 1929, cuando fue contratado para componer la música para la película Joseph Von Sternberg „El ángel azul“ ("Der blaue Engel"), cuando comenzó el verdadero ascenso de Holaender en este terreno. 


Escena de "El Ángel Azul" (al piano f. Hollaender)

La sensual interpretación de Marlene Dietrich de "Falling In Love Again" ("Ich bin von Kopf bis Fuss auf Liebe eingestellt") proporcionó tanto a la actriz como a la canción éxito internacional convirtiéndolas en leyenda. "Falling In Love Again" continúa siendo la pieza más destacada de Hollaender y ha sido interpretada por artistas tan diversos como Brian Ferry, Billie Holiday, Count Basie, Dionne Warwick, Petula Clark, Greta Keller, Linda Ronstadt, Jean Sablon, Udo Lindenberg, Nana Mouskouri, Leontyne Price, Ute Lemper, Sammy Davis Jr., Patricia Kaas y The Beatles. 



El éxito sin precedentes de la película "The Blue Angel" aseguraron a Hollander un puesto como compositor en UFA, los primeros estudios de cine alemanes. 



Previamente a su emigración a los EEUU produjo para ésta una serie de temas para clásicos del cine como "Einbrecher“ (Ladrón) de Hans Schwarz, "Der Mann, der seinen Mörder sucht“ (El hombre que buscaba a su asesino), de Robert Siomak, "Stürme der Leidenschaft" y la comedia musical "Ich und die Kaiserin“, en la cual se estrenó como director. De esta última película filmó tres diferentes versiones simultáneamente en francés, alemán e inglés, usando para cada una diferentes sets de actores. 



Atrapado en el torbellino cultural y artístico de la Alemania de Weimar, en 1931 Hollaender abrió su propio cabaret con el cual alcanzó un gran éxito, el "Tingel Tangel," construído en el lugar en el que poco antes se erigiriera el Wilde Bühne y que había quedado reducido a cenizas tras un fatídico incendio. 



Sus espectáculos eran una de las atracciones más aclamadas del momento y era alavado por su composiciones musicales de Jazz, sus letras ingeniosas y por su audaz sátira política. Su coraje y sus revistas abiertamente anti-Hitler, como "Spuk in der Villa Stern", le hicieron un objetivo de los nazis y casi le costaron la vida. En menos de dos años Hitler había llegado al poder forzando a Hollander y a su segunda esposa, Hedi Schoop, a abandonar Alemania para instalarse finalmente en EEUU. 



Cuando en 1933 Hollaender llegó a Hollywood descubrió con sorpresa que su reputación de „El Ángel Azul“ le precedía, como le sucedió a Marlene Dietrich, y allí continuó escribiendo incontables temas para cine que fueron, en su mayoría, interpretados por grandes actrices de la época. 


martes, 30 de octubre de 2012

Museo de Fotografía Helmut Newton

Fuente: Guía de Alemania
Al llegar al Museo de Fotografía Helmut Newton de Berlín se encontrarán con un gran edificio que data de 1909 y que tuvo la función de comedor para los oficiales del Káiser. Tras el desarme de Alemania (impuesto por el Tratado de Versalles) se convirtió en los años 20 en un teatro, el "Theater der leichten Muse". Desde 2004 y gracias a una gran donación del artista se utilizó como Museo para la Fotografía, un museo alentado por la fundación que lleva su nombre. El Museo se encuentra en la Jebenstraße, 2 y para llegar debe bajarse en la estación "Zoologischer Garten" a la cual puede acceder en tren (S-Bahn) o metro (U-Bahn). 

Helmut tuvo muy claro desde niño que quería ser fotógrafo. Tenía doce años cuando con el dinero que ahorró de su paga semanal se compró su primera cámara, una Agfa Box (cámara que se puede ver en el museo). Se subió en el metro y comenzó a disparar. Tras recoger el resultado de sus primeras incursiones fotográficas descubrió que solo una de ellas merecía la pena y se convirtió en su primer y único motivo fotografiado: la torre de radio. Corría el año 1932.  

Nacido como Helmut Neustädter el 31 de octubre de 1920 en el barrio de Schöneberg (Berlín), asistió a clases de fotografía con dieciséis años. Su profesora era la famosa fotógrafa de moda Yva (Else Neländer Simon). El atelier se encontraba muy cerca de Kurfürstendamm y allí aprendió las técnicas de revelado y tratamiento de papel fotográfico. Su tarea para el fin de semana era tomar fotos de sus amigas.  

Tuvo que emigrar necesariamente y, antes de partir, lo último que vio de Berlín fue la Estación del Zoo. No es por eso casual que el museo de fotografía que lleva su nombre esté situado justo al frente de dicha estación. 

Considerado hoy en día como uno de los mejores retratistas de desnudos del siglo XX, antes de fallecer donó gran parte de su obra al museo. También era su deseo presentar y alternar en este mismo lugar diferentes exposiciones. Para tener más información de las exhibiciones actuales pinchar AQUÍ

Fuente: Viajeyturistas
La exhibición permanente muestra propiedad privada del artista que retrata de forma excepcional su vida. Incluye películas en las que se le descubre desarrollando su particular estilo, su colección de cámaras y accesorios y una extensa colección de sus publicaciones en revistas de moda como Vogue, Elle, Vanity Fair, Paris Match, Stern y Der Spiegel. 

En la exposición de sus obras se puede apreciar claramente la influencia que tuvo siempre en él la fotografía de los Años 20, como en sus frías puestas en escena de un agresivo erotismo y en sus dramáticos contrastes blanco negro.  






En el archivo del museo se pueden encontrar además, fotografías de la que fuera su maestra, Yva, así como de otras fotógrafas de moda muy conocidas como Lilli Niebuhr o Sonja Georgi. 


Helmut Newton
Fuente: Elle

martes, 9 de octubre de 2012

Berlin, años 20: Así llegó el Jazz (Parte I)

En la década de los 20 comenzaron a llegar a la metrópolis las bandas de Jazz provenientes de EEUU desatando una fiebre que se extendió rápidamente por la capital de la cultura y el placer. Este estilo fue reemplazando progresivamente la música tradicional en los cabarets y teatros de revista de la ciudad pero no fue hasta la estabilización económica, allá por 1924, cuando la mayoría de los berlineses pudieron disfrutar de éste.

En un principio, el sentimiento de atracción se centraba en su aspecto más exótico encarnado por la gran Josephine Baker y el teatro de revista del que era protagonista: “La Revue Négre”. En diciembre de 1925 llegó la cabaretista estadounidense a Berlín para presentar su espectáculo en el Theater De Westens. El público quedó absolutamente fascinado.  A partir de entonces, se dijo, “las mujeres de Berlín no volverían a ser las mismas”.

Se consideraba al mismo tiempo que este show reforzaba y subvertía los estereotipos raciales. El ejemplo más evidente es la performance intencionalmente ridícula “Danza de los salvajes” en la que los bailarines portaban taparrabos y Josephine la famosa falda hecha de plátanos.


En el mismo año otro famoso espectáculo llegó desde Nueva York al Admiralpalast de Berlín el musical “Chocolate Kiddies”.  

Sam Wooding y su Orquesta fueron seleccionados para el nuevo teatro de revista que se estaba diseñando para ir de tour por Europa. Una idea concebida por el vaudeville de Rufus y Drayton, con Edith Wilson y Adeline Hall como vocalistas y Tommy Ladnier como estrella solista. Treinta coristas, otros tantos bailarines y comediantes completaban la crew. En el show se interpretaban once temas musicales, muchos de ellos de Duke Ellington.

Chocolate Kiddies (European Tour)

"Sam Wooding & His Chocolate Kiddies" son reconocidos por ser de las primeras bandas en traer el Jazz a Europa. Entre 1925 y 1926 realizaron varias grabaciones en Berlín. Entre los temas editados se encuentra éste:




Todos los periódicos se hicieron eco de ambos espectáculos describiéndolos como primitivos, primigenios y, al mismo tiempo, absolutamente modernos y arrolladores.  

” Son una mezcla de bosque primitivo y rascacielos; como su música, el Jazz, con sus colores y ritmos. Ultramoderno y ultraprimitivo". 

” Nos han traído nuestra cultura. La humanidad ha vuelto a sus orígenes en los pasos, las sacudidas y cuerpos liberados.  Son la expresión más profunda de nuestro anhelo más íntimo”.

Tal fue la profunda huella que dejaron en la ciudad que Josephine Baker escribió en sus memorias: “En los periódicos berlineses escribieron que yo era la personificación del expresionismo alemán de hoy, del primitivismo alemán… ¿qué significa todo eso?”.

**-**

Poco a poco la gente comenzó a tomar en serio el jazz como una forma de arte. Los músicos alemanes comenzaban a sentir verdadero interés por este estilo musical que tan novedoso y ajeno a todo lo anteriormente conocido les parecía. Fueron dando pequeños y discretos pasos aproximándose al estilo en un principio por imitación. Los instrumentos que más facilitaron la aproximación inicial al Jazz fueron el saxofón y la percusión.

Sin embargo, el fraseo, las tonalidades y la improvisación no les resultaban sencillos a los músicos germanos. En Alemania es el clarinetista Eric Brochard el considerado como uno de los pioneros del Jazz por ser de los primeros en interiorizar el estilo y tener éxito en los escenarios.
El primer "Libro alemán de Jazz" fue publicado por Alfred Baresel en 1926. En 1928 Bernhard Sekles, director del Conservatorio en Frankfurt am Main, puso en marcha una primera clase de jazz. La ópera jazzística de Ernst Krenek titulada "Johnny spielt auf" se convirtió en un éxito de taquilla en 1927.
Incluso renombrados compositores de música clásica como Paul Hindemith y Kurt Weill comenzaron a interesarse por las formas de expresión del jazz y aproximarse a ellas en sus obras posteriores. De Kurt Weil cabe destacar la archiconocida obra musical y éxito de taquilla en el Teather am Schiffbauerdamm de Berlin "La Ópera de Tres Centavos" escrita por Bertolt Brecht. 

La metrópolis estaba en su mayor apogeo artístico, cultural y la científico. El estilo de vida de esos años locos era especialmente rebelde y estaba influenciado en muchos aspectos por el Swing y el Jazz. El Charleston se convirtió en el baile más popular, pero también se bailaban incansablemente el Fox-trot y el Tango. Y paralelamente a las voces de la gran Marlene Dietrich y Zarah Leander sonaban con fuerza las notas del Swing americano y las memorables melodías de las bandas de Jazz de George Gershwin, Fletcher Henderson e Irving Berlin. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Comedian Harmonists

Berlín, años 20. La ciudad late al ritmo de de los cientos de espectáculos que acontecen cada noche. Al abrir las puertas de el Scala y acceder al gran hall ya se pueden oír de fondo las inconfundibles voces de los "Comedian Harmonists".  El grupo coral más exitoso de todos los tiempos está sobre el escenario del mayor vodeville de toda Alemania haciendo las delicias de un abnegado público.

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Internacionalmente famosos, los "Comedian Harmonists" recorrieron los principales escenarios del mundo entre los años 1928 y 1934. Su sello distintivo era la capacidad individual de sus miembros para crear múltiples texturas vocales que mezclaban con gran virtuosidad para fundirse en el conjunto vocal de manera que cada voz aparecía levemente para volver a desaparecer y así integrarse en el coro haciendo un juego musical exquisito. Cantaban con una armonía cerrada (close harmony) en la que la disposición de las notas cantadas por cada miembro siempre estaban en el intervalo de una octava. Esto contribuía muy positivamente a crear ese sonido compacto y a generar esa sensación sonora de estar escuchando una orquesta entera. El grupo coral quedaba complementado en ciertas ocasiones y de forma discreta por el acompañamiento de un piano.

La historia de los "Comedian Harmonists" comienza allá por 1927 con un anuncio en el Berliner Lokalanzeiger que costó 12,50 Marcos y que rezaba así:

"Actung. Selten. Tenor, Baß (Berufssänger, nicht über 25), sehr musikalisch, 
schönklingende Stimmen, für einzig dastehendes Ensemble 
unter Angabe der täglich verfügbaren Zeit gesucht". 

El talentoso cantante y actor berlinés en paro, Harry Frommermann, intentaba así encontrar las voces adecuadas para formar un quinteto al estilo de "The Revellers", un grupo estadounidense de influencia jazzística que le inspiró a querer crear un equivalente alemán. El anuncio dio la vuelta a Berlín y para las audiciones, que tuvieron lugar en su pequeño apartamento de la Stubenrauchstraße, 47, muchos (más de 70) fueron los que acudieron a la llamada con el ánimo de ser seleccionados.

Pero no fue hasta que hizo acto de presencia Robert Biberti, el hijo de un cantante de la Casa de la Ópera de Berlín, que Frommermann sintió que estaba ante el mejor de los bajos que habían pasado ante él. La profunda y resonante voz de Biberti le sorprendió y convenció de inmediato. Y gracias también a Biberti, Frommermann conoció al resto de los que serían los componentes de "Comedian Harmonists". Él le presentó a Ari Leschnikoff, primer tenor, un búlgaro que había abandonado su carrera militar para dedicarse por completo a cantar profesionalmente. El segundo tenor sería Erich A. Collin que había dejado de trabajar en el campo para estudiar música en una escuela. El polaco Roman Cycowski, un conocido cantante de ópera de los años 20, sería el barítono en el grupo. El sexto hombre y, en ocasiones, la sexta voz fue Erwin Bootz que acompañó al piano al quinteto y junto con Frommermann trabajó en los arreglos musicales. El tercer tenor fue el propio Frommermann.


Una vez formado el ensemble comenzaron de inmediato a trabajar arduamente en los ensayos. Su nombre inicial fue "Melody Makers" y, tras algunos traspiés iniciales, fueron al fin seleccionados en una audición por el productor Erich Charell quien decidió cambiarles el nombre por el de Comedian Harmonists. Su primera actuación fue en 1928 en el teatro de revista "Casanova".

Su repertorio fue conformándose con una gran selección de canciones tanto clásicas como folklóricas a las que Frommermann dio un giro de tuerca con sus arreglos, y de canciones populares y de letras ingeniosas del momento de escritores como Peter Igelhoff, Werner Richard Heymann y Paul Abraham.

Pronto alcanzaron un gran éxito gracias a sus impecables puestas en escena llegando a ser famosos en toda Europa. Entre 1930 y 1933 dieron una media de 150 conciertos al año. Hicieron giras en Viena, París, Amsterdam y Londres. Y en junio de 1934 cruzaron el charco para hacer una gira por USA dando, como colofón final, un concierto a bordo del Saratoga sobre las aguas del río Hudson.
Realizaron múltiples grabaciones y aparecieron en decenas de películas llegando a compartir cartel con la gran Marlene Dietrich.


La crítica dijo de ellos: "Adornan todo lo que tocan" y el autor Peter Dempsey dijo de ellos que "... están bendecidos. A su prodigiosa capacidad vocal y talento musical se unen una gran capacidad para interpretar una amplia variedad de sonidos y estilos musicales".

Su último concierto fue en Hannover el 25 de marzo de 1934.

Se les recuerda como un grupo vocal jamás superado posteriormente, de actuaciones exquisitamente concebidas y de musicalidad implacable.





domingo, 2 de septiembre de 2012

Se buscan músicos en Berlín


Se buscan músicos talentosos para terminar de formar la "Orquesta Delphi" y tocar en uno de los eventos más rompedores de la temporada, "Exposure Berlin", teatro musical inspirado en el teatro surrealista y el cine mudo expresionista de los "Años 20". El lugar de la performance: el local donde estuviera un día el Cine Delphi, un original y preservado cine mudo de los "Dorados Años de Berlín". 

Una soberbia orquesta tocando en el foso de tan mágico lugar que acompañará la acción del escenario y musicalizará películas al más puro estilo de la incomparable "Metrópolis" de Fritz Lang.



También se tiene prevista la edición de un CD para comercializar. 

Mas info AQUI


Aquí tienen una muestra del proyecto: 

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